PREGÓ DE FESTA MAJOR DE SANT JOAN
a la plaça Llobregat de Les Roquetes del Garraf , el 19 de juny de 2004
a càrrec d'Àngel Llinàs i Crouseilles, Poeta i Pintor

Àngel Llinàs Crouseilles, acompanyat del regidor de cultura de Ribes, Daniel Arquès i
el regidor de cultura de Les Roquetes, Joan Bau

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Veins de Les Roquetes , senyor alcalde, regidores i regidors, senyores i senyors de la Comissió de Festes i d’altres entitats culturals del poble, amics i amigues.

 Es para mi un honor, que se me haya solicitado unas palabras para invitaros e incitaros a que participéis en todos los acontecimientos y festejos de nuestra fiesta mayor de Sant Joan, de este año bisiesto de 2004.

 Ahora, que por estas fechas, celebramos tantos aniversarios, que nos llenan de orgullo y de historia trabajada, por todos nosotros y de los pioneros, que con sus manos forjaron los cimientos de nuestro pueblo y de sus casas allá por los años cincuenta del siglo pasado. Es justo recordar a los que por aquellas  fechas del solsticio engalanaban sus calles sin asfaltar, con bombillas y banderitas de colores, sacaban sus mesas a la brisa de la noche, improvisar la verbena en la calle, comerse la coca, tirar unos cohetes y alguna carretilla, para alborozo de los niños y no tan pequeños.

No faltaba la música de algún tocadiscos o casete, y quiero tener una visión y un recuerdo con todo mi cariño para Eduardo Cantero, recordado de todos. Quién no recuerda al Capi, con su saxofón, su calva, los músculos de sus brazos al descubierto, tanto en invierno como en verano. Su pérdida está en el recuerdo de todos nosotros y a veces en las noches de verbena, cuando suena un pasodoble, parece que el saxo del Capi, suene tratando de embrujar a la luna.

 Alzo la vista y contemplo en el recuerdo de hace treinta años, con sus bloques recién construidos, esta plaza, que hasta ahora, ha sido corazón y alma de Les Roquetes. Tendría que pasar el tiempo, para que adquiriese el aspecto que presenta en estos días, con los cipreses, sus palmeras y su fuente. Pero, en estos años, la Plaza Llobregat, ha sido el crisol, el alambique de todas las cosas puntuales que han pasado en nuestro pueblo; desde los bailes de nuestra fiesta mayor, “balladas” de sardanes , mítines políticos. En ella nos pintamos las manos de blanco y llevamos banderas rojas reclamando lo que ahora compartimos.

He visto la plaza llena de merengue y cáscaras de huevos, la he visto en la noche de invierno, rodeada de carrozas, mientras S.M Carnestoltes difundía su satírico discurso. Minutos de silencio, cine en julio,  payasos, correfocs, charangas que nos daban ánimo después de bailar el último baile de la verbena. Hoy y aquí, no puedo evitar emocionarme, al rendir homenaje a esta plaza Llobregat, cuna de nuestra fiesta mayor hace treinta años. Sigo recordando en aquellos tiempos a mis hijos y a vuestros hijos jugando en aquel tobogán agujereado, en aquellos columpios chirriantes, corriendo y tarándose piedras, en aquella polvorosa plaza y en aquella pista de baloncesto donde se montó la primera verbena de fiesta mayor y el primer chiringuito, allá por el 1974 y después de tanto tiempo, recuerdo que aquel amanecer una pareja se besaba al alba, sentados en uno de los escasos bancos de la plaza.

 Cuántos recuerdos y más cuando después de una larga singladura por la vida, regresas al hogar perdido y te ves arropado por los amigos de entonces y de ahora; hombres y mujeres que han seguido luchando por forjar nuestro pueblo y, te das cuenta de que tu también puedes colaborar para que los proyectos se transformen en realidad y, te das cuenta de que esto no es un barrio, que no son aquellas casitas desperdigadas que se construían los fines de semana, ni los primeros bloques en que vinimos a vivir familias de la RENFE y de Vallcarca, de Vilanova, Sitges y hasta de Ribes, entre otros pueblos, y dependíamos espiritualmente de la Geltrú.

Esto no es ya, el movimiento vecinal que cortaba la carretera exigiendo semáforos y recorría las calles del barrio pidiendo la creación de escuelas. Aquellos eran tiempos de lucha y de esperanza, en donde sabíamos de dónde veníamos, lo que queríamos y hacía donde íbamos. ¿Qué es lo qué tenemos en nuestro entorno?. Hemos sabido recoger las esencias de todos nosotros  reflejarlo en la armonía socio cultural de nuestro pueblo, las discrepancias nos hacen superarnos, y nuestros pueblos vecinos poco pueden aportar a nuestra idiosincrasia, sino la aportación humana de los que vienen a vivir junto a nosotros.

La fiesta mayor es la culminación de un año de trabajo, de esfuerzo y de lucha por llegar a los días de fiesta que más nos une, o nos tendría que unir, es aquí donde un pueblo se define y sus habitantes participan el devenir del pueblo, participando en todos los actos cívicos y lúdicos que se celebren. Porque tenemos que evitar que sea un pueblo en que se tenga la casa para dormir y los servicios necesarios, y se ignore la vida cotidiana, social y comprometida, que se ha de tener en el pueblo en que se vive.

Disfrutemos de toda la infraestructura, aunque sea mejorable, para que la calidad de vida sea digna.

Y seamos ciudadanos y vecinos participativos de un pueblo que se llama Les Roquetes, y a veces siento, que por no reafirmarnos más, quedamos en la indiferencia, y es lamentable que una festa major d’hivern, como es Santa Eulalia, pase tan desapercibida de las fiestas señaladas, cuando esta cae en día laborable. Es una toma de conciencia que tenemos que asumir, que nos abrirá más el camino de nuestro pueblo reafirmándonos en todas las celebraciones y conmemoraciones que se celebren en nuestro futuro municipio.

Esta reflexión me da pie para invitaros también, a todos vosotros que venís a vivir a Les Roquetes de todos los sitios del estado, de la cálida Latinoamérica, de África, del cercano y lejano Oriente, del Norte y del Este de Europa, para que os integréis en nuestra comunidad con pleno derecho, participando en el vivir de cada día y que vuestra cultura sirva para enriquecer la nuestra y la de nuestro pueblo, que es el resultado del trabajo de todas las mujeres y hombres que vinieron a Catalunya y al Penedés, a la incipiente Roquetes, para encontrar nuevos horizontes y esperanzas para ellos y sus hijos.

 Tenemos que estar contentos y orgullosos en estos días de cohetes y petardos, de luna nueva, de haber recogido flores de San Juan, espliego y lavanda perfumada, de haber encargado la coca de llardons y tener el cava bien fresquito. Embriaguémonos con el olor a pólvora, con el gigante Juan, que hoy es su santo, y su esposa Eulalia, siempre tan bella. Dancemos bajo las chispas de los diablos, y cobijémonos de la furia de la dragona. Bailemos con el caballita, recordemos al Esteban, que desde el cielo nos cantará una jota; asustémonos con la bruja, bailemos la raspa con los cabezudos, envolvámonos treinta veces con el ball de cintes, pionero de todos los bailes de Les Roquetes. Toquemos y saltemos con las  panderetas, pasemos bajo los arcos de los cercolets, tengamos cuidado con los garrotes de los nuevos pastorets, levantemos las faldas a las gitanas, que el duc no nos asuste y bailemos una interminable boixa, mientras las grallas de Paco López nos envuelve de fiesta mayor.

Que el castell de focs nos llene el alma de ilusiones y que la orquesta toque Paquito el Chocolatero, que pase la noche encantada de San Juan entre pasodobles y valses, y que el amanecer nos sorprenda bailando aunque no nos espere la charanga para acabar de despertar a todo el pueblo.

 Vecinos de Les Roquetes, ha sido para mi un honor el poder invitaros e incitaros a participar en esta treinta y una celebración de nuestra fiesta mayor de San Juan.

 Gracias. Visca la Festa Major de 2004

 Ángel Llinás Crouseilles

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