La
invasión de Irak por parte de las tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña y el
apoyo incondicional del gobierno presidido por José Mª Aznar, no ha dado los
resultados esperados.
El pueblo iraquí no recibió a los invasores con aclamaciones de entusiasmo. No
había armas de destrucción masiva.
Los informes para atacar se basaron en un cúmulo de mentiras, con la única
finalidad de apoderarse del petróleo iraquí.
A la foto de las Azores ya le falta uno de los personajes, José Mª Aznar, quien
aseguraba que era necesaria la guerra preventiva. Los votos de los ciudadanos
desbancaron a su partido, el PP, del gobierno. ¿Qué pasará en las elecciones
de Estados Unidos e Inglaterra?
EL PETRÓLEO SE HA CONVERTIDO EN EL EJE DE LA POLÍTICA INTERNACIONAL (EL PERIÓDICO DE CATALUÑA, 6 - 06 - 2004)
"Es
evidente a quien beneficia echar más leña al fuego de esta guerra y de este
derramamiento de sangre. A los mercaderes de la guerra, a los chupadores de
sangre que dominan la política del mundo tras los bastidores". Osama bin
Laden lo tiene claro. En su último discurso, el terrorista saudí acusaba a las
grandes empresas de impulsar a Occidente a una guerra contra el Islam. En una
anterior Carta al pueblo americano, Bin Laden ya había dicho: "Robáis
nuestra salud y nuestro petróleo a un precio insignificante (...) en lo que
constituye el mayor expolio de la historia.
Terrorismo, petróleo y guerra son tres palabras íntimamente relacionadas no
sólo en el discurso de Bin Laden, sino también en la política exterior de
Occidente, sobre todo en EE.UU. y, en general, en la situación geoestratégica
actual. Porque resulta que el mayor campo de petróleo del mundo está en
Oriente Próximo y Medio, que es el teatro más inestable de la política
internacional.
Y las alternativas más factibles a ese petróleo están en Asia Central,
posiblemente el teatro que sustituirá a Oriente Próximo como foco de
inestabilidad cuando China consuma más millones de barriles y Rusia vuelva a
ser quien era. El gran juego del ajedrez geoestratégico huele a petróleo y se
juega con peones negros como el crudo. No hay reinas blancas ni almas
cándidas.
EL
11 DE SEPTIEMBRE
Que el mundo no es e mismo tras el 11-S parece fuera de toda duda. Pero lo
que ha ocurrido después resulta demasiado familiar para los adeptos de la
teoría de que todo se mueve a causa del petróleo. Cinco meses antes del 11-S,
el vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney, recomendó a George Bush que hiciera de
la energía "una prioridad del comercio y la política exterior". Tres
años después, en plena guerra contra el terrorismo, EE.UU. ha desplegado todo
su potencial militar en los dos teatros petrolíferos más importantes: Asia
Central (Afganistán) y Oriente Medio (Irak). Y todo bajo el mando de un
presidente que pertenece a la séptima familia más importante del sector
petrolífero de EE.UU. y con una Administración cuyos miembros están
íntimamente relacionados con poderosos entramados empresariales ligados al
mismo sector.
Por eso, para muchos la guerra contra el terror es, en realidad, una guerra a
favor de las grandes multinacionales, cuyas inversiones promueve la política
exterior de EE.UU. a través de presiones económicas, políticas y militares.
Richard Clarke, asesor de Seguridad Nacional de cuatro presidentes de EE.UU.
escribe en su libro Contra todos los enemigos (Taurus) que el
motivo principal, aunque no el único, de la guerra de Irak fue la necesidad de
encontrar un proveedor más seguro de petróleo ante la creciente inestabilidad
de Arabia Saudí.
EE.UU. necesita petróleo para crecer. Estrictamente para su consumo, le
bastarían las reservas de Tejas y Alaska, pero extraer ese crudo es más caro
que comprar el saudí o iraquí. Para crecer y consolidar su posición como
potencia, Washington también necesita que sean sus empresas quienes vendan el
petróleo de Asia a los países europeos o a la misma China. Es decir, necesita
controlar las fuentes energéticas, y en esta descomunal partida de Risk a
tamaño real es donde entran en juego múltiples factores aleatorios que van
desde los grupos terroristas hasta el fundamentalismo islámico, pasando por las
dictaduras árabes, Rusia, China, Israel, los palestinos, el norte de África y
las complejas relaciones entre América Latina y EE.UU.
EL
PAPEL DE ARABIA SAUDÍ
Oriente Próximo es la zona clave, no sólo por su volumen de producción,
sino por sus reservas. Y Arabia Saudí es el país más importante. Desde la
década de los 30, los Saud, la familia reinante, son fieles aliados y uno de
los principales compradores de armas de EE.UU. y, tras la guerra del Golfo,
Washington mantiene tropas en el país. el comprador controla al vendedor, ya
que con su trato preferente EE.UU. garantiza a Riad, (con quien no le suele ser
difícil pactar los precios ni el volumen de producción) el liderazgo en el
mercado petrolífero.
Pero esta monarquía teocrática e integrista, basada en la obtusa
interpretación del islam que promueve el wahabismo, hace tiempo que se
convirtió en la principal fuente del fundamentalismo islámico en todo el
mundo. Bin Laden es saudí, así como la mayoría de los terroristas que
llevaron a cabo el 11-S. Muchas mezquitas en el mundo musulmán y en Europa se
construyen con dinero saudí, a cambio de difundir el fanatismo wahabí.
Pero no se puede predicar al Alá más intolerante y pactar con el infiel a la
vez. Y los acuerdos con EE.UU. han provocado que la bicha ataque ahora a su
mentor: el objetivo de Bin Laden es ahora derrocar a los Saud. Si a ello se le
unen las tensiones por la sucesión del rey Fahd, el panorama para el petróleo
es incierto.
En el resto de la zona la situación no es mucho mejor. Eternamente enquistado,
el conflicto entre palestinos e israelíes difícilmente causará, como en la
guerra del Yom Kippur, un plantón de la OPEP, pero sí generará toneladas de
inestabilidad que hacen aumentar en todos los países árabes la lista de
voluntarios a morir y matar por Bin Laden. el apoyo casi ciego de EE.UU. a
Israel no sólo hay que leerlo en clave de influencia de lobys judíos sobre la
Casa Blanca. Israel es el único aliado fiel de EE.UU. en la zona y, a pesar de
que no tiene petróleo, sí cumple su función de potencia regional ante
adversarios comunes como Siria y, sobre todo, Irán. Tras la caída de Irak,
ambos países son los únicos que aún buscan las cosquillas a Washington.
IRAK,
UNA ADVERTENCIA
Irak no es sólo una fuente más de inestabilidad por su situación actual,
sino un aviso para navegantes. Para los países del Tercer Mundo, usar el
petróleo como arma no consiste sólo en jugar con los precios. En el Golfo
Pérsico, las oligarquías son prácticamente las únicas que se benefician del
crudo. Hasta la guerra con Irán, Sadam Husein mostró otra vía: reinvirtió
los beneficios del petróleo (de los que excluyó a EE.UU. para dar parte del
pastel a Francia y Rusia), en convertir a Irak en una potencia económica y
militar.
Sadam pagó su primera factura por tamaño desafío en la guerra con Irán; los
tejemanejes del petróleo le llevaron a la ruina con la invasión de Kuwait, y
el 11-S, aunque no tuviera nada que ver con él, fue su puntilla. En el juego
del petróleo, son más útiles las oligarquías o las dictaduras amigas. De
ahí que el proyecto de los neoconservadores de Washington de crear un Gran
Oriente Próximo democrático y respetuoso con los valores estadounidenses sea visto en la zona con la suspicacia del perro viejo y
escarmentado.
La inestabilidad política de Oriente Próximo grava tanto el precio del
petróleo (cuatro dólares por barril en el caso iraquí, cinco en el saudí,
según cifras publicadas por The New York Times) que la solución para
EE.UU. es buscar otros mercados. Y aquí es donde entra en juego, sobre todo,
Asia Central. La cuenca del Mar Caspio y las exrepúblicas soviéticas en la
zona son la alternativa. Pero allí EE.UU. tiene dos grandes adversarios: Rusia
y China. Moscú ha logrado concesiones para extracción y la construcción de
oleoductos que lleven el petróleo a Europa a través de su territorio. China
busca relaciones preferenciales con esos países, similares a las que tiene
EE.UU. con Arabia Saudí. Y en la misma situación se encuentra la India.
LA
FUERZA DE RUSIA
No sólo eso: el proceso de privatizaciones ha convertido a Rusia en el
principal productor de petróleo del mundo. Moscú es el mayor beneficiario de
la inestabilidad petrolífera en Oriente Próximo, con la ventaja de que sus
empresas no sólo están bien colocadas a nivel de producción, sino también en
la distribución del petróleo del Caspio y el Báltico. Rusia se siente lo
suficientemente fuerte como para rechazar compartir el negocio con las empresas
de EE.UU. y tratar de comerse el pastel del este de Asia en solitario, a lo que
también ha contribuido el desencuentro entre Moscú y Washington sobre Irak y
las amenazas continuas contra Irán, con quien Rusia mantiene acuerdos. Sólo
oscurece la política de Vladimir Putin la inestabilidad que genera Chechenia.
LAS
CARTAS DE EE.UU.
EE.UU. juega en la zona varias cartas. Por un lado, gracias a la guerra
contra los talibanes ha logrado presencia militar en Afganistán y varias
exrepúblicas soviéticas y la sumisión de Pakistán. Una de las primeras
decisiones del presidente afgano, Hamid Karzai, fue firmar un acuerdo con
Turkmenistán y Pakistán para construir un gaseoducto desde Turkmenistán hasta
Karachi pasando por territorio afgano. Por otro lado, Washington intenta influir
en las exrepúblicas soviéticas mediante acuerdos militares para combatir el
creciente terrorismo islamista. El objetivo es que los oleoductos atraviesen
Afganistán y no Rusia.
Inestable Oriente Medio, altamente competitiva Asia Central, el juego del
petróleo tiene otros escenarios secundarios pero tampoco fáciles. En África,
Nigeria no es un prodigio de estabilidad, con sus crueles luchas entre los
radicales cristianos y musulmanes. Es curioso que en este momento del juego del
petróleo, Libia, antaño el cuerto productor de la OPEP, haya logrado el perdón
de Occidente. Compañías italianas, españolas y británicas acompañaron en
sus viajes a Trípoli a Silvio Berlusconi, José Mª Aznar y Tony Blair.
La última opción es América Latina, tanto por sus reservas como por su
proximidad geográfica. Pero tanto México como Venezuela tienen un sector
energético altamente proteccionista, lo que dificulta la entrada de capital
extranjero, mientras que en Colombia la guerrilla impide aumentar la
producción. En el caso mexicano, el arma a utilizar por Washington es la deuda
externa. En el colombiano, el Plan Colombia de lucha contra la guerrilla y los
cárteles de la droga. Y Venezuela, en manos de Hugo Chávez, el amigo de Fidel
Castro, curiosamente es en los últimos tiempos uno de los países más
inestables de la zona, con intento de golpe de Estado incluido.
L’OU
DEL ROC, responsable de la edición de la web de Les Roquetes, se adhiere al
clamor popular de todos los ciudadanos de bien, de Les Roquetes del Garraf, de
Cataluña, de España y del mundo entero y pide que no se inicie una guerra
sobre Irak, que será una masacre de ciudadanos y provocará miles de víctimas
inocentes. El Sr. Aznar y el PP, junto con Bush y Bleir serán responsables de
estos crímenes contra la humanidad.
NO A LA GUERRA !
NI UN SOLO BOMBARDEO SOBRE IRAK!
RAZONES CONTRA LA GUERRA. LOS EFECTOS DEL BELICISMO DE EE.UU. (Noam Chosky, profesor de lingüística en el MIT de Boston. Autor del libro "11/9/2001")
LA OFENSIVA
IMPERIAL DE BUSH PUEDE COSECHAR UNA VORÁGINE DE VENGANZA
El Estado más poderoso de la historia ha proclamado que pretende controlar
el mundo por la fuerza, una dimensión en la que no tiene rival. Es evidente que
el presidente Bush y sus adláteres creen que los instrumentos de violencia que
tienen en sus manos son tan extraordinarios que pueden vencer con facilidad y
desdén a todo aquel que se interponga en su camino.
Las consecuencias pueden ser catastróficas tanto para Irak como para todo el
mundo. Estados Unidos puede cosechar una vorágine de venganza terrorista y
acrecentar la posibilidad de un Armagedón nuclear.
Bush, Cheney, Rumsfeld y compañía están entregados a una "ambición
imperial", como escribió G.John Ikenberry en la edición de Foreign
Affairs de septiembre/octubre: "Un mundo unipolar en el que Estados
Unidos no tiene iguales con los que entrar en competencia" y en el que
"ningún Estado o coalición se le puede oponer como lider, protector y
gendarme mundial". A buen seguro, esta ambición incluye un control mucho
mayor de los recursos y las bases militares del golfo Pérsico para imponer una
forma preferente de orden en la región.
Incluso antes de que la Administración empezara a batir los tambores de guerra
contra Irak, había muchos indicios de que las aventuradas decisiones de EE.UU. conducirían
a la proliferación de armas de destrucción masiva, así como al terror, por
disuasión o venganza.
EE.UU. LE ESTÁ DICIENDO AL MUNDO QUE SE ARME COMO COREA DEL NORTE
En este momento, Washington está impartiendo al mundo una lección muy
desagradable y peligrosa: si queréis defenderos de nosotros, convendría que
imitarais a Corea del Norte y plantearais una amenaza militarmente creíble. De
lo contrario, os demoleremos.
Hay buenas razones para creer que la guerra con Irak pretende, en parte,
mostrarnos lo que nos depara el futuro cuando el imperio decide golpear; aunque guerra
difícilmente pueda ser pueda ser el término apropiado, dado el gran
desequilibrio de fuerzas.
Un aluvión de propaganda nos avisa de que si no detenemos a Sadam Husein hoy,
él nos destruirá mañana.
El pasado mes de octubre, cuando el Congreso confirió al presidente el poder de
declarar la guerra, lo hizo "para defender la seguridad nacional de Estados
Unidos contra la amenaza que permanente que plantea Irak". Pero ningún
país de las inmediaciones de Irak parece demasiado preocupado por Sadam, por
mucho que puedan odiar al sanguinario tirano. Quizá sea debido a que sus
vecinos saben que el pueblo de Irak se encuentra al borde de la supervivencia.
Irak se ha convertido en uno de los estados más débiles de la región. Según
apunta un informe de la Academia de Artes y Ciencias, la economía y los gastos
militares de Irak suponen un porcentaje mínimo en relación con los de algunos
de sus vecinos, incluyendo Kuwait, que sólo cuenta con el 10% de la población
de Irak.
En los últimos años, los países cercanos han intentado reintegrar a Irak en
la región. Incluyendo a Irán y Kuwait, ambos invadidos en su momento por Irak.
Sadam se benefició del apoyo de EE.UU. durante toda la guerra con Irán y
posteriormente, hasta el día de la invasión de Kuwait. La mayoría de los
responsables de eso vuelven a estar actualmente al mando en Washington. Reagan y
la Administración del anterior Bush prestaron ayuda a Sadam, junto con los
medios para desarrollar armas de destrucción masiva, cuando era mucho más
peligroso que ahora y ya había cometido los peores crímenes, como el asesinato
de miles de kurdos con gas venenoso.
SI IRAK SE DERRUMBA, SUS ARMAS PUEDEN PASAR A MANOS DE LOS "BIN LADEN"
El fin del dominio de Sadam haría desaparecer una horrible carga para el pueblo
iraquí. Hay buenas razones para creer que, si la sociedad iraquí no hubiera
sido devastada por duras sanciones que fuerzan a la población a confiar en
Sadam para sobrevivir, éste podría correr la misma suerte que Ceaucescu y
otros crueles tiranos, aunque la realidad es que se le ha fortalecido, a él y a
su círculo.
Sadam sigue siendo una amenaza terrible para quienes están a su alcance. Si
bien en la actualidad su alcance no va más allá de sus propios dominios, es
probable que la agresión de Estados Unidos inspire a una nueva generación de
terroristas decididos a vengarse e induzca a Irak a llevar acabo acciones
terroristas presuntamente ya preparadas.
El año pasado, un grupo de trabajo presidido por Gary Hart y Warren Rudman
redactó un informe para el Consejo de Relaciones Exteriores:"Norteamérica
todavía no está preparada; Norteamérica todavía está en peligro".
Dicho informe advierte de probables ataques terroristas que podrían ser mucho
peores que los del 11-S, incluyendo el posible uso de armas de destrucción
masiva en este país, peligros que serán "más apremiantes si Estados
Unidos entabla la guerra con Irak".
Ahora mismo, Sadam tiene infinidad de motivos para mantener bajo severo control
toda arma química y biológica que Irak pueda poseer. No podría proporcionar
dichas armas a los Osama bin Laden del mundo, pues representan una
terrible amenaza para el mismo Sadam, aparte de la reacción que se produciría
si hubiera un solo indicio de que pudiera llevarse acabo tal mortífera
transacción. Además, los halcones de la Administración saben que, excepto
como último recurso si le atacan, es muy poco probable que Irak utilice sus
armas de destrucción masiva y que corra el riesgo de una incineración
instantánea.
Si Irak es atacado, la sociedad iraquí se derrumbaría, incluyendo los
controles sobre las armas de destrucción masiva. Éstas podrían ser privatizadas,
como advierte el especialista en seguridad internacional Daniel Benjamin, y
ofrecidas al vasto "mercado de armas no convencionales, donde no tendrían
problemas para encontrar compradores". Verdaderamente, nos encontramos ante
un "escenario de pesadilla", afirma.
EL NÚMERO DE
VÍCTIMAS PODRÍA ASCENDER A CIENTOS DE MILES
Por lo que respecta al destino del pueblo iraquí en la guerra, nadie puede
predecirlo con absoluta confianza: ni la CIA, ni Rumsfeld, ni quienes afirman
ser expertos en Irak, nadie. Pero los organismos internacionales de socorro se
están preparando para lo peor. Estudios de respetadas organizaciones médicas
estiman que el número de víctimas podría ascender a cientos de miles.
Documentos confidenciales de la ONU advierten de que una guerra podría provocar
una "alarma humanitaria de una escala excepcional"; incluyendo la
posibilidad de que el 30% de los niños iraquíes mueran por desnutrición.
Pero no parece que la Administración preste atención a las advertencias de los
organismos internacionales de socorro sobre las catastróficas consecuencias de
un ataque. Los desastres potenciales son una de las muchas razones por las que
los seres humanos honestos no contemplan la amenaza o el uso de la violencia, ni
en la vida personal que ni en los asuntos internacionales, a menos que se les
ofrezcan razones que no puedan contener el recurso a la fuerza. Y a buen seguro,
no se ha ofrecido nada remotamente parecido a una justificación así.
Fuente: EL PERIÓDICO (9 - 03 - 2003)
MAL
TRATO Y TORTURA (21 de Mayo, 2002)
Esta mañana, Khader Shkirat Director de LAW Society
y Hassan Jabareen Director General de Adalah, visitaron en su prisión al
Miembro del Consejo legislativo Palestino Marwan Barghouti, secuestrado en
Ramallah el 13 de Abril , 2002 y llevado a interrogación en el campo de
concentración del complejo ruso Moscowbiya en Jerusalén.
Ayer, El Diputado Marwan Barghouti fue trasladado a la clínica de la prisión
sufriendo de dolores de espalada y manos, causados por los abusos de postura.
Las manos de Barghouti así como sus piernas fueron atadas a una silla en una
situación fija durante mucho tiempo. Su espalda sufre hemorragias a causa de
los constantes rasguños de uñas por la prolongada postura en la silla a la que
fue atado. Esta postura es una forma de tortura abusiva conocida como "
Shabbeh" es una practica común de tortura física utilizada por el G-SS (
Servicio de Seguridad General israelí (Shin Bet).
Barghouti está confinado en solitario y depravado del sueño por mas de 20
horas continuadas al día desde que fue trasladado al complejo ruso. Como las
posturas abusivas, la depravación de sueño también es una táctica común
utilizada por el Shin Bet para mermar la concentración y el auto-control del
detenido.
"Israel" es el único miembro firmante de los convenios de Derechos
Humanos que practica y admite la tortura y los malos tratos, Los Convenios
Internacionales sobre los Derechos Civiles y humanos ( articulo 7 ) y la
Convención Contra la Tortura y Otros Abusos Crueles e Inhumanos. El trato Denigratorio
o Castigos. "Israel" por lo tanto está sujeta legalmente a estos
Convenios y prohibiciones.
La ley israelí prohíbe la tortura y su introducción en las confesiones
obtenidas a través de ella, equipa a los oficiales con estas practicas ilegales
quienes utilizan o dirigen el uso de la fuerza contra las personas con el fin de
arrancar confesiones o informaciones ofensivas que servirán para el posterior
castigo o encarcelamiento de cara a la opinión pública.
Los interrogadores de Barghouti le amenazaron con decirle que su hijo está
siendo encarcelado en la prisión de Ashkelon y que pasarían a matarle. También
le amenazaron con abusos sin especificar diciéndole que "Utilizarían una
nueva estrategia" y que le matarán política y físicamente. También le
informaron que Ariel Sharon dijo que tenía que confesar como sea. Le dijeron
también que le presionarían aún más y hacerle aparecer como un
"terrorista".
Las amenazas contra los presos palestinos son una rutina. Estas practicas están
siendo practicadas con total impunidad, a pesar de su naturaleza ílegal.
El Domingo, 19 de Mayo, 2002, la Corte Militar en el asentamiento ilegal Beit
El, extendió la detención de Barghouti a 12 días mas.
En vistas de lo arriba mencionado, LAW exige a la libertad inmediata del
Diputado Marwan barghouti y urge una intervención internacional para salvarle
de mas torturas físicas y psicológicas. Barghouti es un miembro elegido del
Consejo Legislativo Palestino y disfruta de una inmunidad parlamentaria. los métodos
aplicados por los servicios de seguridad israelíes durante su interrogatorio
constituyen métodos claros de tortura y malos tratos. LAW exige el fin de estas
sistemáticas practicas de malos tratos y torturas.
Fuente: http://www.lawsociety.org/
Traducción: Al-Awda-España
Finkelstein, "VERDADES INCOMODAS"
El histórico judío norteamericano:
"Israel usa el holocausto contra los palestinos"
EMANUELE JORDANO (CARTA 22)
Il Manifesto 20/04/2002
Un libro que sólo hace algunos meses ha sido el precursor de la polémica (ya
había salido en Alemania hace dos años) ahora será convertido en un libro «giallo»
de la editorial Rizzoli. Es “The Holocaust Industry”, controvertido trabajo
del ensayista judío americano Norman Finkelstein y sobre el cual la editorial
Rizzoli tiene los derechos. Finkelstein, nació en Nueva York en una familia de
deportados de los campos de exterminio, se nos presenta como un acusador
implacable de la instrumentalización del holocausto. Y, rechazando la acusación
de ser un negociante que instiga los gérmenes del antisemitismo, sostiene que
el uso "comercial" del holocausto, manipulando la verdad, amenaza en
convertirse en el verdadero vehículo de la propaganda antisemita:
"¿Si los judíos mienten sobre su pasado -se pregunta - como podrán ser
tomados en serio en el presente?" La ocasión para entrevistarle es un
encuentro en la librería Odradek de Roma, de paso hacia el congreso
"Holocausto entre política e historia" realizado en la universidad de
Téramo.
"Especuladores y chantajistas - dice - han aumentado el número de los
supervivientes con un objetivo comercial haciéndolo subir de 100-200 mil a 700
mil, cambiando el criterio sobre el origen de las víctimas del holocausto:
gente que provenía de los guetos y fue internada en los campos de concentración
o de trabajo forzado. ¿Ahora en cambio es suficiente ser un judío ruso nacido
antes de 1944 para convertirse en un "superviviente".
Una estafa denunciada por los supervivientes reales, que además no han visto
todavía la indemnización”. ¿Pero no hay el riesgo que todo se reduzca a la
simple contabilidad? Para Finkelstein lo hay pero también hay un aspecto político
que concierne Israel, que ha utilizado el holocausto como escudo para perseguir
a los palestinos, acciones que el autor define sin ambigüedades como "crímenes".
En Europa, para Finkelstein, todos son conscientes de este chantaje, pero ningún
político europeo dirá nunca una sola palabra por temor de ser tachado de
antisemitismo. En cambio el antisemitismo es el producto de las mentiras y de la
instrumentalización del holocausto. Para otros las tesis de Finkelstein son en
cambio el camino de un revisionismo negacionista que ayuda a los enemigos de
Israel: "Desafío a quienquiera a encontrar una sola palabra que niegue el
holocausto en mis libros. El problema no es éste. Hay que dar la señal de
alarma, esta alarma es también para los judíos. Se dice que el estado de
Israel está amenazado de extinción. Quién está amenazado de extinción es el
pueblo palestino y si hay una amenaza para los israelíes ésta proviene de sus
gobernantes que, siguiendo persiguiendo a los palestinos, aislándose del mundo
árabe, habiéndose identificado al 100% con los intereses de los judíos
americanos y de los Estados Unidos". La edición por Rizzoli estaba
programada para el otoño de 2001, pero el 11 de septiembre ha hecho cambiar la
programación. Ahora saldrá con nuevas notas del autor.
Fuente: http://www.sodepaz.org/palestina/palestina220402_1.htm
SIN ESPERANZAS PARA PALESTINA (Fuente El Periódico)
Sin un Estado
palestino y una paz impuesta por fuerzas internacionales, vamos hacia una
tercera guerra mundial con su foco en Oriente Próximo. Es una hipótesis muy
posible, no alarmismo. Después de lo ocurrido el 11 S, el aumento de la
violencia entre judíos y palestinos parece no tener fin. Ya no sabemos quiénes
son los nuestros. No lo son, desde luego los asesinos suicidas que matan
ciegamente, ni tampoco los pilotos de los F-16 o los criminales que practican
metódicamente las llamadas ejecuciones selectivas, como no pueden ser nuestros
los dirigentes políticos que se mantienen en el poder gracias a su
violencia con el más débil. Y no se trata de adoptar la posición cínica que
en aquellas tierras practicó Poncio Pilatos. En todo caso, los nuestros son las
víctimas inocentes.
Se afirma, razonablemente, que Arafat, sumido en la corrupción y en la
venalidad, no es el interlocutor válido. Pero tampoco lo es Ariel Sharon, cuya
única política es la de tierra quemada con el mayor número de palestinos en
su interior. Hoy es más falsa que nunca la afirmación de que en un litigio el
ganador es el que más cadáveres arroja encima de la mesa de negociaciones. Lo
triste es que, hoy por hoy, ignoramos dónde están los líderes, de ambos
lados, que apuesten valientemente por la paz; una paz que sólo puede alcanzarse
sobre la base de concesiones mutuas.
El 11 de septiembre ha tenido unos efectos letales sobre la tierra de Palestina.
En una alocución enloquecida, aunque interesada, Sharon expresó claramente su
postura: "Arafat es nuestro Bin Laden". Desde este planteamiento, el
futuro de Palestina ya estaba dictado con la bendición de EE.UU.: Sharon es
recibido en la Casa Blanca, mientras Bush se niega a entrevistarse con Arafat.
Israel tiene carta blanca para todos sus desmanes y los palestinos se hunden,
cuando no se refugian, en la más negra de las desesperanzas.
Ya nadie se recata de hablar directamente de guerra entre israelíes y
palestinos. Se olvidan todas las normativas y se menosprecian las reglas del
llamado derecho humanitario de la guerra. La legítima defensa tiene unos
límites marcados por la proporcionalidad difícil de establecer entre los
abominables crímenes de los kamikazes suicidas y el bombardeo metódico
de objetivos civiles por helicópteros y por aviones de combate, sin hablar de
la demolición de viviendas de familiares y amigos de los suicidas. Más grave
aún es la violación constante de las Convenciones de Ginebra en lo relativo al
trato de los habitantes de los territorios ocupados militarmente desde 1967 y
peor todavía, si cabe, la vulneración constante de la autonomía de las
localidades bajo administración de la Autoridad Nacional Palestina. Los
palestinos cercados y encerrados en guetos mueren de inanición y de falta de
los más elementales recursos económicos.
Ante esta situación, ¿qué hacer? Si Arafat y Sharon ya no son los
interlocutores capaces de recorrer el camino de la paz, si la violencia criminal
es el único lenguaje existente entre israelíes y palestinos, parece que ha
sonado la hora de EE.UU., de la UE y de los estados árabes de la región.
Aunque algunos continúen mirando hacia otro lado, es el momento de que, con carácter
de urgencia, el Consejo de Seguridad de la ONU envíe fuerzas de interposición
y reconduzca a unos y a otros a la mesa de negociaciones. Arránquese del
fallido plan Clinton y, de ser necesario, impóngase la paz por la fuerza de la
razón y por la presencia de los cascos azules.
En caso contrario, deberemos enfrentarnos a un terrible escenario: incendiado
Afganistán, amenazado seriamente Irak y con la herida sangrante de Palestina,
la catástrofe nos encamina hacia la tercera guerra mundial, cuyo foco
incendiario se encuentra en Oriente Próximo. No evocamos un escenario
catastrofista: se trata, sencillamente, de una hipótesis que, cuenta con todas
las posibilidades de convertirse en realidad.
(Roberto Mesa
Catedrático de la Universidad Complutense)
15 -03-2002
L’OU DEL ROC, responsable de la edición de la web de Les Roquetes, se adhiere a la editorial de “El Periódico” del día 4 de noviembre de 2001, y contribuir así a que CESEN DE UNA VEZ LOS BOMBARDEOS SOBRE LOS CIVILES DE AFGANISTÁN.
PEDIMOS
EL FINAL DEL BOMBARDEO DE LAS CIUDADES AFGANAS
Nos
pronunciamos formalmente contra la continuación de los bombardeos sobre
ciudades afganas. Nos pronunciamos contra la interpretación de que esta actuación
bélica, cuyo contenido, alcance y ritmo están siendo decididos unilateralmente
por el Gobierno de EEUU, represente la voluntad de todos los ciudadanos
occidentales. Nos pronunciamos contra la tesis de que este procedimiento sea idóneo
y justo para combatir la lacra del terrorismo.
Nos
pronunciamos, también, contra la idea de que la compresión expresada por la
ONU ante la voluntad norteamericana de respondes a la agresión del 11 de
septiembre legitime, a efectos jurídicos y morales, todo tipo de represalias
durante todo el tiempo que se quiera y contra todos los hipotéticos adversarios
que designe Washigton.
El
rechazo del bombardeo no recorta en un solo milímetro el alcance de nuestra
amplia y sincera solidaridad con con los ciudadanos de EEUU con motivo de los
terribles atentados sufridos.
Tampoco
supone que modifiquemos nuestra condición de enemigos expresos y frontales de
los terroristas, de todos los terroristas, y del régimen taliban que protege a
Bin Laden después de que éste ya haya reconocido prácticamente su vinculación
a los hechos.
-
Pero no podemos aceptar que la lógica actuación contra este
adversario se haga con bombardeos que afectan a una población civil no
responsable de las decisiones del fundamentalismo que ha conquistado el poder en
el país (gracias a EEUU).
-
Ni siquiera la evidencia de que los terroristas y quienes les
protegen se mezclan cobardemente con la población civil, utilizándola como
escudo ante los ataques norteamericanos, justifica los ataques a las ciudades.
-
Estar en un nuevo tipo de conflicto, nada convencional, no hace
aceptable la destrucción generalizada que realiza. Aunque las cifras de bajas
de la propaganda taliban sea exagerada, es evidente que los medios masivos de
destrucción causan directa e indirectamente muchas víctimas injustificadas.
Luego, las inaceptables condiciones de vida de quienes huyen buscando refugio
también son responsabilidad de quienes han decidido este tipo de ataque.
Los
bombardeos, además de ser condenables por este tipo de razones, encima no son
eficaces respecto al objetivo concreto anunciado por George Bus al iniciarlos:
acabar con el terrorismo. En cambio, nos acercamos a algo que prometió evitar:
el enfrentamiento entre civilizaciones.
En
estas circunstancias, hay que detener este tipo de actuación y reorientar la
lucha contra el terrorismo por la vía más racional de crear un amplio
movimiento mundial para resolver las causas de fondo y las injusticias que
generan buena parte del desespero que lo alimenta. Ésta es la obligación de
EEUU como líder mundial, y la responsabilidad de Europa, donde los gobiernos
están llevando demasiado lejos su adhesión a la sinrazón, y donde los
ciudadanos, de forma creciente, no se sienten representados por la espiral de
complicidad tejida alrededor de un uso desenfocado y excesivo de la fuerza que
responde a la grave agresión sufrida por los norteamericanos.
NO
TIENE NINGUNA JUSTIFICACIÓN ÉTICA U OPERATIVA SEGUIR CON LOS BOMBARDEOS DE LAS
CIUDADES AFGANAS.
Nosotros
agregamos que las investigaciones del FBI reconocen que los integrantes de los
comandos eran saudíes ¿Por qué entonces se bombardea Afganistán?
7-11-2001
EL
DRAMA DE LAS MUJERES AFGANAS
(Fuente
El Periódico, 31 de octubre de 2001)
LA REBELIÓN
DE LAS MUJERES
Las militantes del partido político RAWA se juegan la vida reivindicando derechos básicos. Para los talibanes, las militantes de la Asociación Revolucionaria de Mujeres Afganas (RAWA) son el anticristo con rostro de mujer. Ser afgana y feminista es una mezcla que los talibanes no toleran. Por eso, el régimen del mulá Omar emitió un decreto por el que quedaban automáticamente condenadas a muerte todas las miembros de este partido político formado sólo por mujeres.
En Pakistán, los grupos islamistas también las tienen en el punto de mira. De hecho, la lider y fundadora de RAWA, Mina, fue asesinada en Quetta en 1987. Sus militantes se juegan la vida constantemente, así que todas las precauciones son pocas. No tienen sede oficial y sólo se puede contactar con ellas a través de teléfono móvil o e-mail. Así lo explica una de sus militantes, Rifaat, que no se identifica con su nombre verdadero. Nunca dan sus verdaderos nombres, sólo se reunen con la gente en lugares concurridos y siempre van acompañadas de guardaespaldas, que suelen ser hombres que simpatizan con el movimiento.
Esta mujer, Rifaat, advierte a EEUU del peligro de dejar que la Alianza del Norte se haga con el poder. Los líderes de la Alianza –dice– son tan malos como los talibanes. Cuando gobernaban en Kabul, cada día había secuestros y violaciones de mujeres.
Reconoce que con los talibanes esa agresiones disminuyeron, aunque con ellos cayó sobre las mujeres una losa de prohibiciones islámicas. El terror taliban contra las mujeres se cebó especialmente en Kabul, pues la ciudad tenía fama de ser liberal. Los talibanes – explica Rifaat– decían que las mujeres de Kabul eran unas putas y que había que hacer de ellas buenas musulmanas. En su opinión, la única diferencia es que los líderes de la Alianza llevan llevan corbata y los talibanes, turbante
SER AFGANA Y FEMINISTA ES UNA MEZCLA QUE LOS TALIBANES CASTIGAN CON LA MUERTE.
¿Cuál es entonces, la solución? RAWA pide que se desplieguen tropas de la ONU y que el antiguo rey Zaher Shah regrese y encabece un Gobierno que prepare elecciones limpias. Zaher no es progresista –dice otra militante–pero es mucho mejor que los talibanes o la Alianza.
Aunque
mantienen hospitales y escuelas para niña, RAWA no es una ONG, sino un partido
político al 100%, con un programa y una ideología muy claros. Reclaman
democracia para el país y la igualdad de derechos para las afganas. Las afganas
deben tener derecho a la educación y a elegir su futuro, dice Shakiba, que
asegura que hay que acabar con la educación islamista de los niños. En un
libro de matemáticas –explica– un problema era: si tienes cinco judios y
matas a cinco ¿cuántos judios te quedan?
HEREJÍA EN EL ISLAM
El polítólogo y periodista paquistaní, Jauar Mehdi, especializado en este movimiento dice: Pese a la persecución que han sufrido, su fuerza ideológica les ha hecho ser el único grupo afgano que hoy por hoy puede ser considerado realmente un partido político.
Para las militantes de RAWA, su país sólo saldrá adelante si se instituye una democracia, en que religión y Estado estén separados. Según Jauar, esa exigencia es única en el mundo musulmán y es considerada una herejía en países como Marruecos, Egipto, Jordania o Argelia.
Pero es paradójicamente en Afganistán, el país en el que rige el sistema islámico más retrógrado del mundo, donde ha nacido RAWA, el único partido político que ha dado el paso adelante de pedir la separación entre Islam y Estado.
Este artículo me pareció muy interesante para incluirlo en el apartado del MON. Os lo envio y si de esta manera podemos ayudar a las mujeres afganas, por lo menos dando a conocer el problema que ellas tienen, pues adelante.
F. G. S (1-11- 2001)
LA
CIA CREE QUE ULTRAS DE EEUU ENVIARON EL ÁNTRAX
(Fuente El Periódico 28-10-01)
Los servicios de inteligencia de EEUU creen que los envíos de ántrax a Washington, Nueva York y Florida pueden ser obra de grupos extremistas que operan dentro de su propio territorio y que no están conectados con Al Qaida, la red de Osama bin Laden.
Según una información publicada en The Washington Post, altos funcionarios de inteligencia aseguran que “todos los datos parecen señalar hacia un origen local” de las agresiones. “Nose ajusta a algún tipo de operación terrorista internacional. No se corresponde con ningún patrón que pueda relacionarse con Al Qaida”, señalan.
Aunque no hay sospechosos claros , el FBI y los inspectores del Servicio Postal –que desconocen si hay más cartas contaminadas aún no detectadas– barajan una amplia gama de posibles culpables: desde grupos de extrema derecha hasta ciudadanos de EEUU que simpatizan con la causa de los extremistas islámicos.
SIN
CONEXIÓN
La inteligencia estadounidense realiza a diario entre 60 y 80 informes basados en amenazas. En ellos no se han hallado ninguna relación con Al Qaida ni con otros grupos, y las pruebas no permiten establecer ninguna conexión sólida con ningún Gobierno ni laboratorio extranjero. El ministro de Justicia, John Ashcroft, y el director del FBI, Robert Mueller, dudan cada vez más de encontrar esas conexiones.
“Nadie cree que esta amenaza sea la nueva oleada de terrorismo”, dijeron estas fuentes, que alertaron del riesgo de que el pánico desatado por el ántrax distraiga la atención hacia otro segundo ataque. Por otro lado, los exámenes efectuados en varios anexos al Congreso han revelado la presencia de esporas de carbunco, mientras que en Princeton (Nueva Jersey) se cerró ayer otra oficina postal tras hallarse rastros de ántrax.
¿Qué pasaria si también se demostrara que la organización Al Qaida, que dirige Osama bin Laden, no tuvo nada que ver con el ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre?
¿El Washington Post también podría hacerlo publico? Y si así fuera ¿Qué sentido tendrían los ataques al pueblo afgano?
Posiblemente los EEUU salgan peor parados que la antigua URSS de este trance de atacar Afganistán.
¿No es vergonzoso que la CIA pueda matar, impunemente, a quien ellos crean que es un hipotético enemigo? ¿En nombre de que libertad y de que democracia lo harán?
Que no se quejen luego si cada vez más, se va generalizando una opinión antiamericana, pero ahora sí, es muy posible que los ciudadanos estadounidenses sufran en sus propias carnes, las consecuencias de una política internacional nefasta, llevada a cabo por su gobierno.
M.A.R
(29-10-01)
LA
ENCRUCIJADA AFGANA
( Fuente El Periódico 21-10-01)
UN PAÍS CON 55 ETNIAS Y 20 DIALECTOS
“Una vez acabada la creación del mundo, Dios hizo Afganiztán con los trozos sobrante”. Los afganos cuentan esta leyenda a sus hijos para explicarles por qué en su país viven 55 etnias diferentes que hablan 20 dialectos. Un mosaico de pueblos y culturas que se expresa políticamente a través de unos 80 grupos y partidos que se han formado en la lucha contra las muchas invasiones extranjeras ocurridas a lo largo de la historia del país. Lo mismo le ha ocurrido a la religión islámica, que cuenta en este territorio con tres tendencias: chiíta, sunita y wahhabi.
La etnia predominante es la pashtun (40%), con ocho millones de personas. Fueron los unificadores de Afganistán en el siglo XVIII y viven de acuerdo con un código de leyes y costumbres tradicionales a los que recientemente se han sumado las interpretaciones integristas del Corán. Todos los demás son minorias. Están los tadjikos (20%), afincados en la frontera de Tadjikistán, son proiranís y hablan dari. Los hazaras, de confesión chiíta y proiranís, son de origen mongol, hablan farsi (persa), son el 15% de la población y habitanen el altiplano central. Los turkumenos y los uzbekos, asentados en las fronteras de Turkmenistán y Uzbekistán, representan el 10% de la población.
Aparte de las
razones de seguridad esgrimidas por
EEUU, el cambio político en Afganistán es necesario para las potencias por
otros elementos más prosaicos: es el primer productor de opio, usado en
medicina y también para fabricar heroína, y es el territorio por donde deben
pasar los oleoductos que trasporten el petróleo de Cáucaso hacia la India y
China.
UN CÓNCLAVE DE AMPLIA BASE PARA ELEGIR GOBIERNO
Mientras EEUU facilita con sus bombardeos el debilitamiento del régimen Talibán y la Alianza del Norte espera en sus bases para asaltar Kabul, fuentes próximas al exmonarca Zaher en Roma aseguran que los grupos pashtunes preparan junto a la frontera paquistaní una segunda alianza –el Ejército del Rey, lo denominan– que, según dicen, podría protagonizar una rebelión armada contra los talibanes y evitar así el protagonismo de los grupos armados del norte, a los que ni EEUU ni Pakistán quieren entronizar para no repetir el error de los talibanes.
Paralelamente a los movimientos militares, se están realizando ya pasos políticos para formar un Gobierno en torno al exmonarca. El primero va a ser la convocatoria, el próximo día 24 en la ciudad de Peshawar, de una gran asamblea. El objetivo es que el cónclave reúna, por primera vez en casi 30 años, a los principales líderes políticos y religiosos de afganistán. “Todo el que ha tenido o tiene un papel importante en la política afgana ha sido invitado, incluidos los talibanes moderados”, explica Pir Hamid Gilani, del Frente Islámico Nacional.
El objetivo es que se elija una Plataforma de Liderazgo de amplia base política y étnica que cuente con el apoyo de todas las partes en conflicto. Esta plataforma deberá nombrar un Gobierno de tecnócratas que dirigirá el país durante cinco años. Después una gran Loya jirga, o asamblea parlamentaria afgana de 520 miembros, decidirá el futuro del país. La primera Loya jirga se celebró en 1709 y la última, en 1964.
MUCHOS GRUPOS Y MUCHAS TENDENCIAS
Son tal vez demasiados grupos y tendencias que en este momento están enfrentados y una gran parte de culpa la tienen las potencias occidentales que, con sus ingerencias geoestrategicas, por sus necesidas de explotar la riqueza que hay en el subsuelo de Afganistán, no han dudado en alterar una organización política que en el pasado funcionaba más o menos bien, dentro de la Loya jirga, su asamblea parlamentaria, donde todas las étnias y pensamiento estaban representadas.
Ahora, después que han conseguido desestructurar el país, quieren imponer un gobierno que sea afín a los intereses de otros países, donde también se contraponen los intereses de Oriente y Occidente. El coctel es genuinamente explosivo y, como siempre, quien pagará las consecuencia será la población civil, que las viene sufriendo desde hace más de veinte años, sobre todo las mujeres que antes tenían libertad, ahora no tienen absolutamente nada y encima sufren la lluvia de bombas que cada día les envian los que dicen que aman la justicia y la libertad de los pueblos.
M.A.R (21-10-01)
LES CLAUS DEL SEGLE XXI
(Fon Presència)
Antoni
Segura i Mas, catedràtic d’Història Contemporània a la Universitat de
Barcelona
I
A PARTIR D’ARA QUÈ?.
ELS
ATEMPTATS ALS ESTATS UNITS HAN MARCAT L’INICI D’UNA NOVA ETAPA. QUINES SÓN,
PERÒ, LES CLAUS GEOPOLÍTIQUES QUE CAL TENIR PRESENTS?
El
1989, la caiguda del mur de Berlín va marcar la fi del sistema de blocs i del
segle XX, i en poc menys de dos anys eren desmantellats els darrers règims
comunistes de l’Europa de l’Est, inclòs el de la Unió Soviètica (URSS),
instaurat el 1917, que, sens dubte, havia estat el desafiament més fort conegut
mai pel capitalisme i, malgrat la seva sinistra i primerenca deriva totalitària
i criminal (l’eliminació física del dissident fou una pràctica habitual en
el període estalinista), havia estat una esperança per una gran part del
moviment obrer de l’Europa occidental i la seva referència una eficaç eina
de lluita per aconseguir importants conquestes socials i polítiques. En certa
mesura, un dels principals patrimonis socials i culturals europeus, l’Estat
del Benestar, era, en bona mesura, la síntesi obligada, per l’ombra del
comunisme, de la lluita entre Capital i Treball. Tot el passat de referències
creuades i de Guerra Freda es va esvair amb la caiguda del mur de Berlín i una
nova etapa, basada en la incontestable hegemonia política i militar dels Estats
Units (EUA) i en la creixent importància econòmica de la Unió Europea (UE),
s’obria pas.
Dotze
anys més tard, l’onze de setembre del 2001, els criminals i brutals atemptats
contra les Torres Bessones de Nova York i contra el Pentàgon a Washington
ocasionaven més de sis mil morts i ens capbussaven en directe a través de les
càmeres de televisió en un nou segle XXI que perdia, de sobte, la imatge
amable i feliç que ens havíem forjat i mostrava el seu rostre més terrible.
El segle XX havia conegut dues guerres mundials amb milions de morts, l’horror
atòmic, les grans revolucions (URSS, Xina...), el sistema de blocs i la Guerra
Freda, i el seu degoteix de víctimes en guerres de baixa o alta intensitat,
sobretot al continent asiàtic (Corea, Vietnam, Cambotja...), la descolonització
i l’aparició del Tercer Món, els grans avenços tecnològics i les curses de
l’espai i de l’armament, la Societat de Nacions i l’ ONU, i la pobresa, la
misèria i les epidèmies a escala mundial.
La
targeta de presentació del segle XXI ha estat un terrorisme internacional sense
rostre, ni humà ni polític, prenyat de fanatisme, de preparació acadèmica,
d’especialització i coneixement tecnològic, d’accés a la informació i de
poder econòmic i capacitat de finançament, i d’una actitud d’espera
pacient en l’anonimat que proporcionen les grans ciutats d’Europa i dels EUA
mentre arriba l’hora de la immolació en atemptats d’una efectivitat
desconeguda i imprevisible.
L’onze
de setembre marca l’inici d’un nou tipus de conflicte que ha deixat obsolets
els sistemes de defensa convencionals més potents i moderns i preludia una nova
geopolítica del segle XXI que intentarem esbossar en els seus aspectes
fonamentals, amb el benentès que els exemples que es deriven de l’actualitat
immediata poden variar en el decurs del temps i altres regions del món potser
prendran un protagonisme que ara no tenen.
En
tot cas, en el dia d’avui, l’Àsia central i Pròxim Orient semblen
definir-se com les regions més potencialment conflictives dels pròxims anys, i
els EUA i la UE, com els escenaris de l’horror terrorista.
EL
PASSAT, LA GUERRA FREDA
La
caiguda del mur de Berlín i la fi del comunisme a l’Europa de l’Est va
posar fi al sistema de blocs, però no va desactivar totalment alguns dels
conflictes generats per la Guerra Freda, i molts persisteixen i s’han
enquistat de tal manera que la resolució es presenta molt difícil. És el cas
de l’Afganistan, que va sorgir com un conflicte típic de Guerra Freda ara fa
gairebé un quart de segle. El juliol de 1973, el rei Zaher Shah, en el poder
des del 1933, era destituït, i es proclamava la república. Cinc anys després,
un cop d’estat preparava el camí per a la instauració d’un règim
comunista, que va provocar una immediata resposta dels partits religiosos
tradicionals i de les tribus. Molt aviat destacarien les accions de les tropes
del comandant Masud (assassinat pocs dies abans del 11 de setembre), braç armat
de l’Associació Islàmica de Burhanuddin Rabani, i del Partit Islàmic de
Gulbuddin Hekmatyar, que mantenia molt bones relacions amb el govern del
Pakistan i amb el règim wahhabita de Riad. Així doncs, mujahidins afganesos
van rebre l’ajuda financera i logística de l’Aràbia Saudita, Kuwait, el
Pakistan i els EUA, i la ciutat pakistanesa de Peshawar es va convertir en el
centre neuràlgic de la internacional islamista organitzada per Ussama Ben Laden
i Abdal·là azzam –mort misteriosament el 1989– per combatre l’Exèrcit
Roig, que el 1989 abandonava l’Afganistan.
El
1992, els mujahidins entraven a Kabul i posaven fi al règim comunista, però el
desacord a l’hora de fromar govern va donar pas a una llarga guerra civil. A més,
Hekmatyar havia perdut la confiança de Riad en manifestar-se contrari a la
coalició internacional durant la guerra del Golf i havia decebut a Islamabad en
no saber imposar-se al govern format per Rabani amb el suport de Masud. D’altra
banda, la fi de l’URSS i la independència de les repúbliques de l’Àsia
central i, molt particularment, del Turkmenistan
i de Kazakhstan, obria l’explotació dels hidrocarburs de la regió (més
de la quarta part de les reserves mundials) als interessos occidentals. En
competència amb algunes companyies europees, la nord-americana Unocal va
projectar treure el petroli a través d’un oleoducte que travessaria l’Afganistan
i el Pakistan, en detriment, per tant, de la ruta Rússia-Iran. Tanmateix, la
guerra civil impedia tirar endavant qualsevol mena de projecte, i hom va decidir
apostar pels talibans (estudiants paixtus afganesos formats en escoles islàmiques
del Pakistan), que van conquerir Kabul el setembre de 1996. Teheran va acusar
Islamabad i, de retruc, Washington i Riad d’haver alimentat el moviment talibà
amb la intenció de reforçar el nacionalisme paixtu en detriment de la resta
d’ètnies presents a l’Afganistan, d’obrir una via d’accés cap a les
exrepúbliques soviètiques de l’Àsia central, i d’oposar-se a la influència
xiïta i iraniana a l’Afganistan. El remei va ser, però, pitjor que la
malaltia, perquè el règim talibà es va fer autònom i no va arribar a cap
acord amb Hekmatyar com pretenia Islamabad, ni va garantir la ruta cap al nord,
ni va posar fi a la producció i el comerç d’opi com volia Washington. Per
contra, el règim talibà va fer seu el radicalisme wahhabita de Ben Laden, que
no perdonava a Riad la presència de bases i soldats americans en la terra
sagrada de la península aràbiga, i va imposar un règim rigorista que excloïa
tota presència pública de la dona, sotmesa a una discriminació sense
precedents en cap altre país del món –només a l’Aràbia Saudita i altres
estats de la península la dona coneix una discriminació similar, tot i que no
ha estat exclosa de les universitats (això sí, per a dones) i de la sanitat–.
Com en altres conflictes originats durant la Guerra Freda i com també havia
succeït amb l’Iraq de Saddam Hussein, les conseqüències escapaven a les
previsions inicials i derivaven cap una situació fora de control. Potser Putin
no ha estat del tot sincer (i pensava en Txetxènia) quan ha afirmat que cal
tancar definitivament les portes de la Guerra Freda i les seves seqüeles, però,
sens dubte, té raó que aquestes seqüeles condiciones encara les relacions
internacionals i són germen d’inestabilitat.
EL
FUTUR, EL TERRORISME INTERNACIONAL
La
brutalitat dels atemptats del dia 11 passat va evidenciar davant de milers de
milions de persones l’amenaça d’un nou terrorisme internacional que
visualitza la contradicció de fons entre globalització i seguretat.
La globalització facilita la mobilitat de capitals, de recursos i de
persones, i l’accés a la informació, a les noves tecnologies i als sistemes
financers. El sistema econòmic i social es fa mundial i trenca fronteres: els
estats nació es converteixen en una cotilla per a un avenç científic, econòmic
i social que cada vegada depèn més de factors d’ordre planetari. La
globalització obre les portes a les accions dels que són arraconats per un
procés d’abast mundial i de tendència homogeneïtzadora. La pèrdua de
privilegis i d’incidència de determinats discursos polítics tradicionals
condueix a la sectarització i el
fanatisme. Com els somnis de la raó, la perversió interessada dels principis
religiosos genera monstres. La intolerància del fanàtic acaba amb la immolació.
No és un problema religiós: cap ideologia, cap religió i, per descomptat,
tampoc l’Islam pot justificar la massacre de víctimes innocents. El jihad
(guerra santa) és fruit del fanatisme i de la intolerància, no de l’Islam,
que no la reconeix ni com un dels cinc pilars en què es basa la religió
musulmana ni com un precepte normatiu d’aquesta religió. El jihad és una
perversió dels principis islàmics per legitimar a ulls dels fanàtics allò
que no té cap justificació: l’assassinat de víctimes innocents.
El
nou terrorisme internacional ha donat el primer avís. Cal estar alerta i
preparar-se per nous embats, que no necessàriament invocaran en va el nom de
l’Islam (de fanatisme fonamentalista nia en molts altres indrets del món).
Cal guanyar la batalla i fer compatibles globalització, que és un procés
irrenunciable, i seguretat. Les vies possibles són prou conegudes: globalització
també dels drets humans, de les llibertats democràtiques i dels pobles, de la
riquesa i del treball, i legítima defensa de la diferència i la identitat,
perquè totes les cultures formen part del patrimoni cultural de la humanitat, i
la desaparició d’una sola d’elles és una pèrdua irreparable. D’aquesta
manera, no es tindrà la seguretat de posar fi al terrorisme, però se li
manllevarà qualsevol suport social i es reduirà la contradicció entre
globalització i seguretat.
LA
PRESENCIA DE ESTADOS UNIDOS EN ARABIA, UNA RELACIÓN DIFÍCIL
El
objetivo de Osama bin Laden es derrocar al actual régimen de RIAD
El
origen del Islam radical actual está en Arabia Saudita. La opulencia del petróleo
saudita subvenciona la influencia y la expansión del wahabismo, fundamentalismo
que tiene una sólida base política y financiera. Aun así, la campaña
terrorista de Osama bin Laden, whabí él también, no se dirige
fundamentalmente contra Estados Unidos –a pesar de que su influencia moderna y
secular en la sociedad global se considere criminal en sí misma– sino contra
la élite árabe-saudita. El mismo fundamentalismo islámico que inspira Bin
Laden es compartido por los dos estados musulmanes que son aliados más
importantes de Estados Unidos en su guerra contra el terrorismo. Arabia Saudita
es una monarquía absoluta controlada por el movimiento religioso del whabismo,
que está en el origen del moderno fundamentalismo islámico. El Gobierno
militar de Pakistán está sometido a la fuerte influencia de las mismas
convicciones fundamentalistas que animan a los talibanes en Afganistán.
WASHINGTON
APOYA LA DICTADURA SAUDÍ PORQUE LE SUMINISTRA PETRÓLEO
Osama
bin Laden, lider del grupo al que se acusa de ser responsable de las atrocidades
terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, es un wahabí, uno
que cree que su religión ha sido traicionada. Este movimiento de reforma islámica
tuvo su origen en la resistencia árabe al dominio turco durante el siglo XVIII.
A principios del siglo XX, derrocó a la dinastía hachemita ortodoxa de Arabia
Saudí y tomó el control de toda la península de Arabia. En aquel momento su
lider era Ibn Saud, y su puritana e intolerante versión wahabí del Islam pasó
a ser y sigui siendo la religión de Arabia.
Es
oficialmente intolerante con cualquier otra religión, imponiendo un orden
social fanáticamente puritano en el que se excluye a las mujeres de la vida pública
y se imponen castigos primitivos a las violaciones de la ley tradicional. La
campaña terrorista de Bin Laden no está dirigida fundamentalmente contra EE.
UU, pues espera que con el tiempo se produzca su caída, como consecuencia de lo
que los fundamentalistas ven como su decadencia. Su ambición es derrocar a la
élite árabe-saudita que ha permitido que los infieles EE.UU se instalen en la
nación de los lugares sagrados del Islam.
Por
esta razón, la relación entre EE.UU y Arabia Saudita es tan incómoda en la
actualidad. Washington es reticente a hablar de ello porque depende demasiado
del petróleo de Arabia, y el liderazgo saudita es silencioso porque depende de
la protección norteamericana.
LOS
AMERICANOS DEBEN ACEPTAR QUE LA CRISIS ACTUAL ES FRUTO DE SU POLÍTICA EXTERIOR
Washington
mantiene serios compromisos militares y políticos con Arabia Saudita, mientras
mira con desconfianza la promoción que llevan a cabo los sauditas de la versión
radical y utópica del Islam entre los talibanes de Afganistán y en otros
lugares de Oriente Próximo, Asia central y África. El mismo malestar existe en
las relaciones estadounidenses con Pakistán, cuyo Gobierno militar no ha
aceptado totalmente las exigencias de Washington para disponer de bases
militares y su cooperación contra un régimen talibán que los mismos servicios
de inteligencia paquistanís instalaran en el poder en Afganistán.
Arabia
Saudita se ve sometida, al mismo tiempo, al ataque del movimiento radical y
violento organizado por los hijos de la élite saudita, como el señor Bin Laden.
A él se han unido reclutas de una alienada (y generalmente bien educada)
generación de jóvenes musulmanes, enemigos declarados tanto de EE.UU como de
sus propios líderes nacionales supuestamente corruptos.
Cuando
uno escribe sobre las complejidades internas de la guerra contra el terrorismo,
y sobre la naturaleza y los orígenes del movimiento terrorista, algunos
lectores dicen que equivale a proporcionar ayuda y consuelo al enemigo
ofreciendo una explicación de lo que hace. Es una forma de humanizarlo.
Mis
últimas columnas sobre el tema han provocado una reacción más hostil,
principalmente por parte de los lectores estadounidenses, que cualquiera de las
que haya podido experimetar en el pasado al escribir sobre cualquier tema.
Parece
que estos lectores no quieran situar el terrorismo fundamentalista islámico en
un contexto histórico y cultural, presumiblemente porque ello constituye un
obstáculo para percibir al enemigo simplemente como una manifestación del mal.
También
se ha producido una reacción
airada ante mi argumento de que los norteamericanos
deben aceptar las consecuencias de las políticas de EE.UU que han
contribuido a que llegáramos hasta esta crisis.
Las
naciones, como los individuos, pagan un precio por lo que han hecho (o no) en el
pasado. Los terroristas están vengándose,
según su mentalidad, por los daños que EE.UU les ha infligido a ellos y
a su sociedad.
EL
APOYO DE EEUU A ISRAEL NO ES UNA PREOCUPACIÓN PRINCIPAL DE LOS INTEGRISTAS
El
apoyo norteamericano a Israel no es una cuestión de primer orden para el
movimiento de Bin Laden. Pero sí es un factor muy importante para la opinión pública
de Oriente Próximo, con un efecto particularmente perjudicial para los grupos
prodemocráticos.
A
los fundamentalistas les preocupa la condición de la sociedad islámica en sí
misma, su integridad, su pureza y su futuro. Por esta razón, su fanatismo es
sordo, tanto ante las amenazas norteamericanas como ante la razón.
© 2001 Tribune Media Services. Traduccion de Javier Nerin
¿QUÉ
TIENE LA FECHA 11 DE SEPTIEMBRE?
Parece
una fecha gafada y la Generalitat debería plantearse el cambiar la fecha del Día
Nacional de Cataluña, porque mientras aquí estamos de fiesta y celebración a
un tiro de piedra pasan cosas horribles como lo ocurrido este año en Nueva
York. La caída de la democracia en Chile, también fue un 11 de septiembre, o
la misma Diada fue una derrota para Cataluña. Responsables de la Generalitat un
poco de “seny”.